La sedación consciente es una técnica utilizada en odontología para ayudar a pacientes con ansiedad o miedo al dentista y son muchos los mitos que hay sobre ella.
A pesar de ser un procedimiento habitual y supervisado médicamente, alrededor de ella han surgido algunas ideas equivocadas que pueden generar dudas innecesarias.
Si quieres entender en detalle qué es y cómo funciona, puedes consultar nuestra guía completa sobre sedación consciente en el dentista.
Aquí aclaramos algunos de los mitos más frecuentes.
Mito 1: “Pierdes el control completamente”
No es así.
En la sedación consciente el paciente se encuentra en un estado de relajación profunda, pero permanece despierto y puede responder a estímulos.
A diferencia de la anestesia general:
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No se pierde el conocimiento.
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Se mantiene la respiración espontánea.
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Se pueden seguir instrucciones del equipo clínico.
El objetivo no es “dormir” al paciente, sino reducir la ansiedad.
Mito 2: “Es peligrosa”
Cuando está correctamente indicada y realizada bajo supervisión de un anestesista, la sedación consciente es una técnica segura.
Antes del procedimiento se realiza:
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Valoración médica previa.
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Revisión de antecedentes.
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Ajuste individualizado de la medicación.
Durante el tratamiento se monitorizan constantes como:
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Frecuencia cardiaca.
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Saturación de oxígeno.
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Presión arterial.
Como cualquier procedimiento médico, no está exento de riesgos potenciales, pero en pacientes seleccionados adecuadamente y en un entorno controlado, las complicaciones son poco frecuentes.
Mito 3: “Solo se usa en cirugías muy largas”
Aunque es especialmente útil en tratamientos como:
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Implantes dentales.
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Rehabilitaciones completas.
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Casos complejos con falta de hueso.
También puede valorarse en procedimientos más sencillos si el paciente presenta un nivel elevado de ansiedad.
La indicación no depende solo del tipo de tratamiento, sino del perfil del paciente.
Si estás valorando implantes y te preguntas si la sedación es recomendable en tu caso, aquí explicamos cuándo suele estar indicada en implantología.
Mito 4: “Te deja atontado durante horas”
Tras finalizar el procedimiento, el paciente permanece en observación hasta que el efecto de la medicación disminuye.
Es habitual:
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Acudir acompañado.
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No conducir ese día.
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Descansar tras el tratamiento.
La recuperación suele ser progresiva y controlada, y las indicaciones se explican de forma personalizada antes del procedimiento.
Tomar decisiones con información clara
La sedación consciente no es obligatoria ni necesaria en todos los casos. Es una herramienta médica que puede marcar una diferencia importante en pacientes con miedo o en tratamientos más complejos.
Lo más adecuado es valorar cada situación de forma individual y resolver dudas con calma.
En nuestras clínicas de Alcorcón, Getafe y Parla estudiamos cada caso para determinar si está indicada y explicar el proceso paso a paso. Solicita tu cita y pierde el miedo al dentista.