Uno de los momentos que más preguntas genera entre los padres es saber si su hijo va a necesitar ortodoncia y, sobre todo, cuándo es el momento adecuado para consultarlo con un especialista.
La respuesta corta es que no hay que esperar a que los dientes definitivos estén todos. De hecho, en muchos casos, actuar antes facilita el tratamiento y evita que el problema se complique con el tiempo.
Qué edad es la más adecuada para una primera revisión
La mayoría de los especialistas en ortodoncia recomiendan una primera valoración alrededor de los seis o siete años. A esa edad los niños empiezan a perder los dientes de leche y los primeros dientes definitivos comienzan a erupcionar.
No significa que a esa edad todos los niños necesiten tratamiento. Significa que es un buen momento para que el ortodoncista evalúe cómo se está desarrollando la dentición y si hay algo que conviene vigilar o corregir de forma temprana.
Los huesos de la cara y la mandíbula están todavía en desarrollo, lo que hace que ciertos problemas sean más fáciles de corregir en esta etapa que años después.
Señales que pueden indicar que conviene hacer una revisión
No todos los problemas de ortodoncia son evidentes a simple vista, pero hay algunas situaciones que sí pueden orientar a los padres.
Si el niño tiene dificultades para masticar o morder, si respira habitualmente por la boca, si ha tardado mucho en perder los dientes de leche o si los dientes definitivos están saliendo muy juntos o en posiciones extrañas, puede ser un buen momento para pedir una valoración.
También conviene consultarlo si el niño chupa el dedo con frecuencia más allá de los tres o cuatro años, ya que este hábito puede afectar al desarrollo del paladar y la posición de los dientes.
En algunos casos los propios padres no notan nada llamativo, pero el especialista sí detecta en la revisión algo que merece seguimiento. Por eso la valoración temprana tiene sentido aunque aparentemente todo esté bien.
Qué tipo de tratamientos se utilizan en niños
El tratamiento depende completamente del problema y de la edad del niño. No existe una solución única.
En etapas tempranas, cuando todavía conviven dientes de leche y definitivos, se suelen utilizar aparatos funcionales o expansores que ayudan a guiar el crecimiento de la mandíbula o ampliar el paladar. Son tratamientos que aprovechan que los huesos todavía están en formación.
Cuando la dentición definitiva ya está más completa, generalmente a partir de los once o doce años, es cuando se valora si el niño necesita brackets u ortodoncia invisible, dependiendo del caso.
La duración del tratamiento varía según la complejidad. Hay casos que se resuelven en pocos meses y otros que requieren más tiempo y seguimiento.
Por qué actuar antes puede facilitar el tratamiento
Corregir un problema cuando el niño está creciendo suele ser más sencillo que hacerlo una vez que el desarrollo ha concluido. Los huesos responden mejor a los tratamientos ortodónticos en etapas de crecimiento, lo que en muchos casos permite resultados más predecibles y menos invasivos.
Además, resolver a tiempo problemas como una mordida cruzada o un apiñamiento severo puede evitar que el niño necesite tratamientos más complejos en la adolescencia o en la edad adulta.
No se trata de adelantarse innecesariamente, sino de no perder una ventana en la que el tratamiento puede ser más eficaz y más cómodo para el niño.
Cómo es la primera visita
La primera consulta de ortodoncia no tiene por qué ser intimidante para el niño. Es una revisión en la que el especialista observa el estado de la dentición, la mordida y el desarrollo de la mandíbula.
En algunos casos se hacen radiografías para tener una imagen más completa del desarrollo dental. A partir de ahí, el ortodoncista explica a los padres si hay algo que tratar, cuándo sería el momento más adecuado para hacerlo y qué opciones existen.
Si el niño no necesita tratamiento de momento, se puede establecer un seguimiento periódico para controlar cómo evoluciona la dentición.
Si tienes dudas sobre si tu hijo podría necesitar ortodoncia, puedes pedir una valoración en cualquiera de nuestras clínicas de Alcorcón, Parla o Getafe. Te explicamos con calma qué observamos y qué opciones existen para su caso.