Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, una fecha que invita a reflexionar sobre los hábitos que cuidan nuestra salud cardiovascular. La alimentación, el ejercicio y el control del estrés suelen ser los protagonistas de esta conversación.
Sin embargo, hay un factor que raramente aparece en esa lista y que tiene más relevancia de la que se le suele dar: el estado de la boca.
La boca como punto de partida
La cavidad bucal no es un sistema aislado del resto del organismo. Lo que ocurre en las encías y los dientes puede tener consecuencias que van mucho más allá de la salud dental.
Cuando existe una infección o inflamación crónica en la boca, las bacterias responsables pueden acceder al torrente sanguíneo a través de los tejidos dañados de las encías. Una vez en la sangre, estas bacterias pueden llegar a órganos vitales, incluido el corazón.
No es una hipótesis reciente. Diversos estudios han analizado durante años la relación entre la salud periodontal y las enfermedades cardiovasculares, y los resultados son consistentes: las personas con periodontitis tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir enfermedades del corazón que aquellas con encías sanas.
Qué es la periodontitis y por qué importa
La periodontitis es una enfermedad de las encías causada por la acumulación de bacterias en la zona donde el diente se une a la encía. Cuando no se trata, destruye progresivamente el tejido que sostiene los dientes y el hueso que los ancla.
Lo que la hace especialmente relevante desde el punto de vista cardiovascular es su carácter inflamatorio crónico. La inflamación prolongada es uno de los factores que más daño causa a los vasos sanguíneos y al corazón a largo plazo.
Además, algunas de las bacterias presentes en las bolsas periodontales se han encontrado en las placas de ateroma, los depósitos que obstruyen las arterias y que están en el origen de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Señales que no conviene ignorar
La periodontitis no siempre duele, y ese es precisamente uno de los motivos por los que muchas personas la tienen sin saberlo.
Algunas señales que pueden indicar que algo no va bien en las encías son el sangrado al cepillarse, la sensación de que los dientes se han movido o separado, las raíces expuestas, el mal aliento persistente o la movilidad de alguna pieza dental.
Cualquiera de estos síntomas merece una revisión. No porque sean necesariamente graves de forma inmediata, sino porque cuanto antes se detecta el problema, más fácil es tratarlo y menos consecuencias tiene a largo plazo.
La relación también funciona en sentido inverso
La conexión entre boca y corazón no es unidireccional. Algunas enfermedades cardiovasculares y los medicamentos utilizados para tratarlas pueden afectar también a la salud bucal.
Ciertos fármacos para la tensión arterial o los anticoagulantes pueden provocar sequedad de boca, inflamación de encías o mayor tendencia al sangrado. Por eso, cuando un paciente tiene una enfermedad cardíaca diagnosticada, es importante que su dentista lo sepa.
La coordinación entre la atención médica y la dental no es un lujo, es parte de un enfoque integral de la salud.
Cuidar las encías también es cuidar el corazón
El mensaje que deja esta evidencia es sencillo: mantener una buena salud bucal no es solo una cuestión estética ni de evitar caries. Es también una forma de proteger el organismo de procesos inflamatorios que pueden tener consecuencias sistémicas.
Unas revisiones periódicas, una higiene diaria adecuada y tratar a tiempo cualquier problema periodontal son medidas que benefician a la boca y, según todo lo que sabemos, también al corazón.
En este Día Mundial del Corazón, quizá vale la pena añadir una revisión dental a la lista de hábitos que cuidan tu salud cardiovascular.
Si llevas tiempo sin revisarte las encías o tienes alguna de las señales que hemos mencionado, puedes pedir una valoración en nuestras clínicas de Alcorcón, Parla o Getafe. Te explicamos con calma qué está pasando y qué opciones existen.